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Cuando se habla de contaminación ambiental y la calidad del aire, generalmente pensamos en exteriores, pero muchas veces se deja de lado la importancia y el impacto que tiene la calidad del aire en entornos cerrados, como en nuestros lugares de trabajo.
El problema se acentúa cuando se toma en cuenta que las personas, en promedio, pasan aproximadamente el 90 por ciento de su tiempo en interiores, donde las concentraciones de algunos contaminantes son a menudo de 2 a 5 veces más altas que las que se encuentran al aire libre.
Es por eso que la Organización Mundial de la Salud, tiene entre sus prioridades dar a conocer estos riesgos y los impactos que tienen partículas tóxicas que se encuentran en los sitios que más frecuentamos. A continuación veremos algunos de ellos, para decidir si tomar medidas preventivas de manera informada.
La contaminación ambiental y del aire en espacios cerrados es un problema real que afecta a millones de personas en todo el mundo, y el caso chileno no es la excepción.
Los espacios cerrados, como las oficinas, los hogares, salas de espera, habitaciones de hotel y escuelas, acumulan contaminantes en el aire que son perjudiciales para nuestra salud. Tener tos, rinitis, irritación de ojos o garganta, dolor de cabeza, fatiga y mareos, son algunos de los síntomas comunes relacionados con la mala calidad del aire.
La contaminación del aire en espacios cerrados también puede afectar la productividad y el bienestar de los trabajadores. Bjarne Olsen, profesor de la Universidad Técnica de Dinamarca, concluyó que limitar las fuentes de contaminación, mejorar la calidad del aire mediante la limpieza del aire o aumentar las tasas de ventilación pueden aumentar el rendimiento de los ocupantes del entorno entre un 5 y un 10%.
Estudios demuestran que los ocupantes de una oficina con altos niveles de contaminación del aire presentaban síntomas como dolor de cabeza y cansancio. De persistir, estos síntomas pueden agravarse, afectar la calidad de vida de quienes comparten el espacio y aumentar el ausentismo laboral.
La contaminación del aire puede provocar malos olores y en situaciones prolongadas se pueden traducir en una alteración de los patrones de conducta y de vida de las personas afectadas. Prueba de ello es que los malos olores en espacios cerrados pueden generar incomodidad o malestar, lo que afecta el ánimo y la motivación de las personas, además de insomnio y mal humor.
Como podemos concluir, es importante tomar medidas para reducir la contaminación del aire en espacios cerrados. Una forma efectiva de hacerlo es mediante un purificador de aire que sea capaz de eliminar partículas y gases contaminantes.
El purificador de aire funciona, absorbiendo el aire de un espacio cerrado, luego lo filtra para eliminar las partículas contaminantes y reintroducirlo limpio. Por ejemplo, en el caso del modelo InspireAir 72, su filtro de carbón activo absorbe y neutraliza gases nocivos del aire, mientras que el filtro HEPA 13 atrapa el 99,97% de las partículas de hasta 0,3 micras.
Así podemos crear un ambiente más seguro que resguarde la salud de nuestros colaboradores y el bienestar de los clientes en nuestros espacios interiores.
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