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Cuando respiramos microorganismos patógenos, específicamente virus y bacterias esparcidos en el ambiente adquirimos enfermedades que se transmiten por el aire, como el resfriado común, la varicela, el sarampión, el COVID-19 y la tuberculosis, Esto ocurre cuando las personas infectadas estornudan, tosen, ríen o hablan.
Estos microbios permanecen suspendidos en el aire en partículas de polvo y microgotas, pueden viajar distancias superiores a 1.8 metros y mantenerse infecciosas de minutos a horas, dependiendo el patógeno específico, la higiene del aire, el tipo de ventilación y las medidas preventivas dentro del recinto.
Cuando tomamos las medidas o precauciones necesarias para reducir el riesgo de contagio de enfermedades que se transmiten por el aire, evitamos brotes epidémicos que afectarían a varias personas en una empresa o establecimiento. Las medidas fundamentales al respecto son las siguientes:
Aislar personas enfermas, exigir el uso de mascarilla cuando se estime conveniente y pedir a las personas que se cubran la boca con el codo al toser o estornudar, ayuda bastante a reducir la propagación de microgotas que contienen gérmenes infecciosos.
Cuando una gran parte de las personas que integran un grupo está vacunada contra una enfermedad, se crea el fenómeno conocido como inmunidad colectiva. Esto se traduce en menor probabilidad de propagación del patógeno y, en el largo plazo, representa una herramienta efectiva para controlar y eliminar patologías.
Nada cómo prevenir enfermedades virales con una correcta higienización de los espacios, pues hay enfermedades para las que no hay vacuna o se vuelven resistentes a ciertos fármacos. Como es el caso de todo un curso en un colegio en Valparaíso que fue afectado por el virus de la tuberculosis.
Esta infección en los pulmones es la decimotercera causa de muerte a nivel global, porque hay una amplia diversidad de cepas de la bacteria que la causa (Mycobacterium) y la medida de inmunización tiene una eficacia parcial, ofreciendo una protección que puede disminuir con el tiempo.
Por esta razón y al no saber cuántas de las personas que visitan nuestra empresa están vacunadas, debemos prevenir con una correcta higienización del aire, que consiste en eliminar del ambiente interior microbios, partículas y gases nocivos.
Lo que hace este dispositivo es tomar el aire que circula en espacios cerrados y pasarlo por diferentes filtros que absorben virus, bacterias, gases contaminantes, partículas y otros compuestos orgánicos volátiles (COV).
Se trata de una tecnología avanzada que integra sensores y funciones de automatización que le permiten adecuar el nivel de filtración en función de variables como temperatura, humedad y agentes patógenos en el ambiente.
Lo anterior garantiza un ambiente limpio y seguro en todo momento, sin necesidad de abrir ventanas o puertas. Ventaja ideal en épocas de invierno.
Al final, el purificador de aire no solo protegerá a las personas frente a enfermedades de transmisión aérea, sino de alergias e irritaciones, así como de daños más graves en el organismo por la inhalación de humos y vapores.
Los purificadores de aire que tienen filtro HEPA, son capaces de eliminar alrededor del 99.95% de las partículas en el aire y gérmenes de 0.3 micrones de tamaño o más, al igual que ácaros y moho, entre otros.
En Initial somos expertos en Servicios de Purificación de Aire. ¡Contáctanos!
El enfoque holístico de Initial para las soluciones de higiene garantiza que las empresas estén cubiertas en todas las áreas clave de riesgo.