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El 15 de octubre de cada año celebramos el Día Mundial del Lavado de Manos. Es una iniciativa de la OMS y UNICEF para recordar una medida vital para la prevención de la transmisión de bacterias, virus y diversas enfermedades, impactando positivamente tanto en la salud personal como en la profesional.
Las manos desempeñan un papel fundamental en la propagación de virus y enfermedades en una empresa. Por ejemplo, si un empleado se resfría en su puesto de trabajo, es probable que haya sido por estar expuesto: o por entrar en contacto con una persona infectada, o por haber tocado una superficie contaminada.
Si tocas una superficie infectada para después hacer lo mismo con ojos, nariz o boca, los gérmenes tienen una vía de entrada directa a tu cuerpo, provocándote el contagio.
En definitiva, los virus pueden propagarse rápidamente en entornos transitados cuando no aplicamos las medidas de higiene adecuadas.
¿Quieres saber cómo protegerte a ti mismo y a los demás? En este post descubriremos los distintos tipos de virus que puedes contraer a través de tus manos, cómo pueden propagarse en los lavabos de una empresa y sencillas prácticas de higiene de manos para poder prevenir enfermedades.
La virología (el estudio de los virus y las enfermedades víricas) comenzó a finales del siglo XIX con el descubrimiento de que ciertas enfermedades estaban causadas por patógenos más pequeños que las bacterias conocidas. Sería durante el siglo siguiente cuando los científicos descubrieron más cosas sobre las estructuras de los virus y su composición.
Todavía no lo sabemos todo sobre estos complejos microorganismos. Pero, a modo de resumen, la forma más básica de diferenciarlos es si tienen (o no) envoltura.
Conocer esta diferencia es importante porque afecta a cómo podemos protegernos de ellos. Por ejemplo, a menudo la capa de grasa de los virus con envoltura puede romperse con el jabón, por lo que lavarse las manos es una forma de combatirlos.
Los virus sin envoltura tienen una cubierta más rígida, por lo que puede ser más difícil defenderse de ellos y requieren un enfoque diferente.
Existen diferentes métodos de transmisión, pero tanto los virus con envoltura como los que no la tienen pueden propagarse por gotas de agua, contacto físico directo o a través de superficies contaminadas.
Los aseos con alta frecuencia de tránsito a lo largo del día pueden ser una zona que requiera una atención específica en tu empresa para detener la propagación de gérmenes. Las medidas de limpieza son esenciales para mantener los niveles de higiene, y también hay soluciones que pueden ayudar a prevenir la transmisión de bacterias y virus en los aseos.
Una tos o un estornudo pueden propagar gérmenes hasta 8 metros a una velocidad de casi 160 kilómetros por hora. Como estas microgotas y aerosoles permanecen en el aire durante horas, es clave una estrategia integral de higiene del aire en el aseo, incluyendo soluciones de purificación y monitorización de la calidad.
Piensa cuántos objetos diferentes tocamos en una sola visita al aseo: la manilla de la puerta, el asiento del inodoro, el dispensador de papel, la unidad higiénica y la palanca de descarga.
Los usuarios pueden transferir y contraer gérmenes en estos puntos de contacto o a través del "efecto estornudo" que el inodoro libera cuando tiran de la cadena sin bajar la tapa.
Para reducir estos puntos de contacto, los dispensadores que controlan la distribución del jabón o el papel higiénico pueden proporcionar una barrera que ayude a evitar la contaminación cruzada. Las unidades de residuos sanitarios sin contacto pueden incluso eliminar por completo un punto de contacto del cubículo.
Según un estudio de NordVPN, 8 de cada 10 españoles usamos el teléfono en el inodoro. Cualquier objeto, como el propio teléfono o un periódico o revista, con el que entremos en un aseo y lo coloquemos sobre una superficie corre el riesgo de contaminación cruzada.
Por tanto, es importante concienciar a tus empleados de que reducir al mínimo el número de objetos que llevan al aseo puede ser un paso importante para mantener la higiene de las superficies.
Los tiradores de las puertas son un foco de contaminación cruzada en los edificios, y los aseos no son una excepción. Las cubiertas antibacterianas y las soluciones para pedales pueden evitar que las personas los toquen directamente.
Como hemos visto, los aseos son espacios donde se propagan los gérmenes. Por tanto, son lugares que necesitan soluciones de higiene de manos si queremos combatir bacterias y virus.
El lavado de manos con jabón es una de las formas más eficaces de reducir la transmisión de gérmenes y evitar la propagación de enfermedades.
Un estudio reveló que las manos mojadas pueden propagar hasta 1000 veces más bacterias que las manos secas, por lo que un secado de manos adecuado antes de que los usuarios salgan del lavabo puede ayudar a prevenir la transmisión de bacterias.
Los desinfectantes de manos pueden evitar la contaminación de las superficies al salir del aseo.
Una vez llegado aquí, ya habrás comprendido por qué la higiene de las manos puede ser la primera línea de defensa frente a virus y bacterias, así que asegúrate de proporcionar las soluciones que la respaldan.
Garantizar a tus empleados, estudiantes o compañeros las soluciones higiénicas que necesitan en los lavabos e informarles sobre las ventajas de lavarse las manos puede ayudar a fomentar una buena cultura de higiene de las manos.
Mantener una correcta higiene de manos es más importante que nunca. En Initial te proportcionamos soluciones eficaces para potenciar la higiene de manos en tus instalaciones.