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En marzo de 2023 se decretó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) una ley para asegurar el acceso gratuito a productos de gestión menstrual en diversos entornos públicos y sociales, entre los que se encuentran centros educativos, penitenciarios o de asistencia social.
Esta ley supone un avance clave en el reconocimiento de la salud menstrual. Sin embargo, el compromiso con este derecho no tiene por qué quedarse en el ámbito público: las empresas privadas pueden sumarse a esta iniciativa, implementando medidas que faciliten el acceso a productos menstruales (como tampones, compresas, etc.) en el entorno laboral.
Jabón, papel higiénico, secadores de manos... En todos los baños encontramos productos esenciales de higiene de forma gratuita pero, ¿por qué no ocurre lo mismo con todos los productos básicos de higiene?
A pesar de que la menstruación es un proceso natural y cotidiano, sigue habiendo demasiados baños públicos y privados que no cuentan con los recursos necesarios para garantizar una gestión menstrual natural y sin inconvenientes.
Cuando las empleadas no tienen acceso a productos adecuados, pueden experimentar incomodidad, vergüenza e incluso problemas de salud, como infecciones urinarias, si se ven obligadas a usar alternativas poco higiénicas.
Aunque actualmente la ley solo obliga a garantizar el acceso gratuito en centros educativos, penitenciarios y espacios sociales, es posible que en el futuro se extienda a otros entornos, incluyendo empresas. Adelantarse a esta tendencia no solo es una buena práctica desde el punto de vista de la responsabilidad social corporativa, sino que también puede marcar la diferencia en el bienestar de las empleadas.
Implementar medidas como la instalación de dispensadores de productos menstruales en el entorno laboral es una inversión pequeña con un gran impacto en la comodidad, salud y equidad en el trabajo.
Proporcionar acceso a productos menstruales en espacios públicos y privados no es sólo una cuestión de salud, sino también de equidad e inclusión. La falta de acceso a estos productos puede llevar a soluciones poco higiénicas, lo que a su vez puede derivar en problemas de salud.
Garantizar que cualquier mujer pueda gestionar su menstruación de manera adecuada y segura, sin verse obligada a recurrir a alternativas poco higiénicas, debe ser una prioridad.
Contribuyamos a un entorno más solidario y libre de estigmas en torno a la menstruación, promoviendo la igualdad en el ámbito laboral y social.
Demostrar un compromiso con la salud y el bienestar de las trabajadoras refuerza la imagen de una empresa como un espacio responsable y alineado con los valores de igualdad.
No se trata solo de un dispensador, es una declaración de compromiso social, inclusión y bienestar.
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